Ground Zero 360 – Remembrance
Hay exposiciones que hablan de arte y otras que, además, dialogan con la memoria colectiva. Ground Zero 360 – Remembrance pertenece a esta segunda categoría. El próximo 10 de septiembre, el New York City Fire Museum acogerá la inauguración de esta muestra internacional concebida con motivo del 25.º aniversario de los atentados del 11 de septiembre.
Entre los 25 artistas seleccionados se encuentra Eduardo Chillida Belzunce, que presentará una obra creada expresamente para la ocasión como homenaje a las víctimas. Junto a él estarán algunos de los nombres más reconocidos del panorama artístico nacional e internacional, entre ellos Antonio López, Luis Gordillo, Jasper Johns, James Turrell, Sean Scully, Jenny Saville, Jeff Koons, Kara Walker o Yoko Ono.
Una cita que convierte Nueva York en punto de encuentro entre generaciones y lenguajes artísticos diferentes y que plantea una reflexión sobre la capacidad del arte para conservar la memoria, generar diálogo y transformar una experiencia colectiva en una expresión capaz de trascender el tiempo.
Hablamos con Eduardo Chillida Belzunce sobre Nueva York, la creación de una obra vinculada a un acontecimiento histórico y el papel del arte ante la memoria.

El próximo 10 de septiembre participará en Ground Zero 360 – Remembrance, una exposición creada con motivo del 25.º aniversario del 11S. ¿Qué sintió cuando recibió la invitación para formar parte de esta muestra?
Cuando recibí la llamada de la Fundación Ground Zero 360 y de Paul McCormack, su CEO, sentí una enorme ilusión. Me pareció una propuesta muy especial, no solamente por el lugar y por lo que representa Nueva York, sino también por el significado humano de la exposición.
Además, la posibilidad de participar con una obra creada expresamente para recordar el 25.º aniversario del 11S me pareció un proyecto lleno de sentimientos y de buenas intenciones. Para un artista, que su trabajo pueda formar parte de una iniciativa que pretende mantener viva la memoria y, al mismo tiempo, transmitir un mensaje de esperanza, es algo que agradezco profundamente.
Para esta exposición ha creado una obra específicamente concebida como homenaje a las víctimas. ¿Qué supone para un artista enfrentarse creativamente a un acontecimiento de una dimensión humana e histórica como el 11S?
Es una responsabilidad importante. Cuando un acontecimiento tiene una dimensión humana tan enorme, uno tiene que acercarse a él con mucho respeto y también con cierta humildad.
Desde el principio tuve claro que no quería hacer una pintura basada únicamente en la tragedia o en la nostalgia del pasado. Preferí mirar hacia adelante y representar el Nueva York actual, como una ciudad que ha sabido levantarse después de uno de los momentos más dolorosos de su historia.
Para mí, ese también es un modo de homenajear a las víctimas: recordar lo ocurrido, pero mostrando que la vida continúa y que el ser humano tiene una enorme capacidad para sobreponerse a la adversidad.
¿Cómo nació esta pieza? ¿Qué fue lo primero que apareció durante el proceso de creación: una imagen, una idea, una emoción, un recuerdo…?
Lo primero fue una idea muy clara: quería pintar Nueva York tal y como es hoy.
La decisión de no representar las Torres Gemelas fue consciente. No quería quedarme en la imagen del pasado, sino transmitir la fuerza y la capacidad de recuperación de una ciudad y de todo un pueblo.
En aquel momento Susana y yo estábamos viviendo en Madrid con dos de nuestros cuatro hijos. Como no podía desplazarme a Nueva York durante meses para trabajar directamente frente al paisaje que quería pintar, Susana y Gabriela, su colaboradora, buscaron fotografías del sur de Manhattan que pudieran servir de referencia.
Después de bastante búsqueda encontraron las imágenes que necesitaba. Y así, con varias fotografías impresas en DIN A4 delante de mí —una situación que recuerdo incluso con cierta sonrisa—, comenzó a tomar forma la obra que finalmente titulé Always Ahead, «Siempre adelante».

Sin adelantarnos demasiado a la obra, ¿qué le gustaría que descubriera el espectador cuando se encuentre frente a ella en Nueva York?
Me gustaría que descubriera, sobre todo, un mensaje de esperanza.
La obra muestra el Nueva York actual en todo su esplendor y pretende transmitir la idea de una ciudad que ha sabido resurgir y continuar su camino. Para mí es una especie de ave Fénix que renace de sus cenizas.
Si al contemplarla alguien piensa que, incluso después de las mayores dificultades, siempre existe la posibilidad de levantarse y seguir adelante, entonces la pintura habrá cumplido su objetivo.
Por eso la titulé Siempre adelante. Creo que esas dos palabras resumen bastante bien lo que quería decir con ella.
Memoria, resiliencia y unidad son algunos de los conceptos vinculados a esta exposición. ¿Qué significado tienen para usted y cómo se relacionan con su manera de entender el arte?
Son conceptos muy importantes para mí. La memoria nos permite no olvidar de dónde venimos; la resiliencia nos recuerda que podemos superar las dificultades, y la unidad nos hace comprender que juntos somos capaces de afrontar mejor los momentos difíciles.
Creo que el arte puede contribuir a las tres cosas. Puede conservar una memoria, generar una reflexión y, sobre todo, crear un espacio común entre personas que quizá piensan o viven de maneras muy diferentes.
Siempre he pensado que el arte tiene esa capacidad de unir. Un cuadro puede hablarle a alguien sin necesidad de que exista un idioma común. Y cuando consigue tocar algo dentro de una persona, ya está cumpliendo una función que va mucho más allá de la propia obra.
Va a compartir exposición con artistas españoles como Antonio López y Luis Gordillo y con figuras internacionales como Jasper Johns, James Turrell, Sean Scully, Jenny Saville, Jeff Koons, Kara Walker o Yoko Ono. ¿Qué significa formar parte de una selección artística de esta dimensión?
Me llena de orgullo y también de ilusión. Evidentemente, cuando ves la lista de artistas que participan, eres consciente de la dimensión de la exposición y de la enorme trayectoria de muchos de ellos.
Pero creo que lo más bonito de esta ocasión es que todos estamos participando por una causa que va más allá de nuestras propias carreras. Somos artistas con lenguajes y trayectorias muy diferentes, pero unidos por una misma intención: recordar y rendir homenaje.
Es una demostración más de que el arte puede unir a personas muy distintas alrededor de una causa común. Y eso, para mí, tiene un valor enorme.
Nueva York es una ciudad fundamental para entender la historia del arte contemporáneo. ¿Qué supone para usted exponer allí y hacerlo, además, en un lugar como el New York City Fire Museum?
Exponer en Nueva York siempre es algo especial para cualquier artista. Es una ciudad que forma parte de la historia del arte contemporáneo y que, además, tiene una energía muy particular.
Pero en esta ocasión el lugar tiene un significado todavía más profundo. El New York City Fire Museum está directamente relacionado con la memoria del 11S y con el sacrificio de tantos profesionales que estuvieron en primera línea aquel día.
Por eso creo que llevar allí una obra como Siempre adelante tiene un significado especial. No se trata solamente de exponer un cuadro en Nueva York; se trata de que ese cuadro forme parte de una conversación sobre la memoria, la pérdida, la fortaleza y la capacidad de seguir construyendo después de una tragedia.
El 11S forma parte de la memoria de varias generaciones y también de una enorme memoria visual. ¿Puede el arte aportar una mirada diferente sobre acontecimientos que ya han sido representados y narrados tantas veces?
Creo que sí. El arte tiene precisamente la posibilidad de mirar las cosas desde otro lugar.
Cuando un acontecimiento ha sido fotografiado, filmado y contado miles de veces, quizá el artista no tenga que intentar representar nuevamente lo que ya conocemos. Puede buscar qué significa aquello hoy y qué queremos conservar de esa memoria.
En mi caso, por eso decidí no pintar las Torres Gemelas. Me interesaba más mostrar lo que vino después: la ciudad que se reconstruyó, el nuevo edificio, el memorial y, sobre todo, la voluntad de seguir adelante.
Creo que esa mirada también forma parte de la memoria. Recordar no significa necesariamente quedarse mirando hacia atrás.

Más allá de esta exposición, ¿en qué momento creativo se encuentra Eduardo Chillida Belzunce? ¿Qué inquietudes, ideas o caminos están marcando actualmente su trabajo?
Ahora mismo estoy terminando una escultura figurativa muy especial para mí. Se titula De padre a hijos y representa a mis tres hermanos y a mí saliendo de una roca que simboliza a nuestro padre.
Es una obra muy personal, porque habla de la familia, de nuestras raíces y de la importancia que tiene aquello que recibimos de nuestros padres y que, de alguna manera, continúa viviendo en nosotros. La roca representa ese origen común del que todos procedemos, mientras que nosotros cuatro, saliendo de ella, simbolizamos la continuidad de una generación en la siguiente.
Estoy muy ilusionado con este proyecto porque, aunque nace de una experiencia íntima y familiar, creo que habla de algo que todos podemos entender: la relación entre padres e hijos, nuestras raíces, la herencia y los vínculos que permanecen a lo largo del tiempo.
La escultura viajará en noviembre al Museo del Teatro Romano de Cartagena, donde espero que pueda iniciar una nueva etapa y encontrarse con el público.
En cualquier caso, creo que me encuentro en un momento en el que sigo teniendo la misma necesidad de pintar, de esculpir y de buscar nuevas maneras de expresar aquello que me interesa.
Para mí, el arte es un camino que nunca termina. Cada obra abre nuevas preguntas y te obliga a continuar buscando. Después de tantos años dedicado al arte, sigo encontrando motivos para experimentar, observar y sorprenderme.
Cuando esta exposición cierre sus puertas y su obra haya quedado vinculada a esta conmemoración, ¿qué le gustaría que permaneciera en quien la haya contemplado?
Me gustaría que permaneciera un sentimiento de esperanza.
Que quien haya contemplado la obra recuerde que, frente a las dificultades, siempre existe la posibilidad de levantarse y continuar.
También me gustaría que permaneciera la idea de que el arte puede servir para recordar, para unirnos y para despertar sentimientos de solidaridad y respeto.
Al final, eso es lo que me gustaría transmitir con Siempre adelante: que debemos mirar hacia el futuro sin olvidar nuestro pasado, pero sin permitir que el pasado nos impida avanzar.

